Usar un cajero automático

Para operar en el cajero, el usuario deberá tener una tarjeta y una clave para usarla.

La contraseña entregada sólo permite ingresar al sistema, crear un usuario y una nueva contraseña que sólo nosotros debemos conocer.

Las contraseñas deben ser seguras y deben ser modificadas periódicamente. Hay que tener en cuenta que no sean fáciles de adivinar y difíciles de recordar.

Los servicios prestados por los cajeros automáticos son los siguientes: Imagen alusiva sobre cómo usar un cajero automático

- Extracciones y depósitos en cuenta corriente, caja de ahorro común y especial y cuentas de crédito.

- Consultas sobre los saldos de dichas cuentas.

- Transferencias de fondos entre las mismas cuentas.

- Pago de servicios públicos y similares.

- Orden de emisión y extracción de depósitos a plazo fijo.

- Todo otro servicio bancario que sea posible sin la intervención de personas, dependan o no del banco.

Para entender la mecánica de utilización se puede acceder a un simulador de Cajero Automático haciendo clic aquí.

En caso de tener dificultades con la utilización del cajero, no acepte la colaboración de desconocidos. Ante este tipo de situaciones póngase en contacto con su banco y con el que administra el cajero.

Para evitar inconvenientes no digite su clave en presencia de terceros, guarde la tarjeta magnética en un lugar seguro y verifique su existencia periódicamente.

No olvide retirar la tarjeta magnética al finalizar sus operaciones.