Propuesta para un pacto fiscal y de crecimiento

Mario Tonveronachi

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2012-09 - Mucha gente cree que la Unión Europea tiene que ver con la creación de un mercado único. No es así. Después de cientos de años de guerras internas y millones de muertos, de tiranías que apostaron al nacionalismo y la división, nos propusimos construir una Europa diferente y unida. Si bien sumamente relevantes, el mercado único y la moneda común son sólo dos de los medios para lograr el proyecto más grande. En este momento estamos enfrentando la amenaza más seria a esta construcción. Están reapareciendo los egoísmos nacionales y las divisiones debido a los costos desiguales que genera la crisis actual. Dejamos que la construcción europea se convirtiera en una superestructura tecnocrática sin una auténtica responsabilidad democrática. Los intereses nacionales han impedido un viraje significativo de la soberanía hacia decisiones cooperativas y democráticas de la UE. La viabilidad de la construcción del euro depende del marco político e institucional de toda la Unión Europea. La peculiaridad de la Unión con respecto a los modelos tradicionales es que busca mantener unidos a Estados soberanos por medio de tratados internacionales cuyo objetivo es producir gradualmente una homogenización política, social y económica. Dicho camino no ha llegado todavía a una etapa en la que sea posible alguna forma significativa de federalismo. Ahora y en un futuro cercano, esto obliga a los países miembros a compatibilizar la moneda común más con la consistencia que con la homogeneidad. Si tenemos que aceptar la imposición de políticas más consistentes, esto no significa que debemos focalizarnos sólo en el pacto fiscal, lo que sería autodestructivo. Un pacto de crecimiento, además del fiscal, parece ser el enfoque adecuado para enfrentar los problemas actuales y darle a la Unión Europea una perspectiva viable.